C.E.T El Faro - Centro de atención integral a niños y adolescentes con capacidades especiales

Virginia

Hola…! mi nombre es Virginia soy seño de la sala violeta de “El Faro”, egresé del cabred como profesora de sordos y despues de casi diez años de recibida, pude desempeñarme dentro de lo que me gusta, ser seño…

Al llegar al centro  quede encantada  con  las personas que me recibieron y sus niños y jovenes,  que alguna vez en el secundario tuve un pantallazo, un encuentro,  con jovenes con paralisis cerebral  fue una linda experiencia de un dia en un hogar…

… Al tiempo, cursando mi ultimo año nace el mas chico de mis sobrinos y todos espectantes por su salud ya que los medicos no alentaban  en cuanto a su satisfactorio desarrollo, tuvo hidrocefalia, pero su evolucion fue saludable, recibió atencion a tiempo y… hoy desarrolla una vida comun a su familia y como cualquier adolescente.

Cuando decido cursar el profesorado, me preguntaron en la admisión el motivo, que relacion tuve en mi vida con la discapacidad o sordera y sin dudas vino a mi mente “mi amiga Marcela”, la primer amiga que tuve al llegar a mi nueva casa en barrio Pueyrredon, estabamos todo el tiempo juntas, recuerdo que tenia audifono por su  hipoacusia… era terrible tenia una energia!!!, esa amistad me  marcó!.

La docencia siempre me gustó pero tenia que encontrar algo especial en ella, y lo decidí, orientarme en aquellos que requieren algo más que un contenido para la vida, orientarme en aquellos  que tienen para dar, para superarse, aquellos que necesitan unos minutos más para responder que cualquier otro, porque yo creo que cada uno tiene tanto para dar, a su modo, solo hay que darle las herramientas, los estimulos para cada uno y confiar en ellos, darles participacion y contencion para su desarrollo y autoconfianza; que si no creyera en eso de que hubiera  servido la convivencia con mi nona berta, quien me enseño a cebar mate con una sola mano, a jugar a las cartas haciendo trampas, a doblar la ropa con una mano y los dientes , ella se autosuperó con rehabilitacion y contencion familiar, sin tenerle lastima; ella compartia tareas de la casa sentadita siempre en su lugar, porque antes de que yo naciera ella quedó con una hemiplegia en su hemicuerpo derecho, así que también jugué con su bastón, la levantaba de la cama y le ayudaba a vestirse, me encantó vivir con ella en mi niñez y adolescencia!.

Así que la discapacidad, limitación o diagnóstico  que se le dé a una persona o se le adjudique son puntos de partida para mi; ya que según mi experiencia,  tiene mucho mas valor lo que me propongo con la persona en el momento que la tengo  en frente, le doy lo mejor de mi, la contengo, siento su respiración, su calor y ver que su mirada es pura y sincera, sin duda me anima y me confirma que no me equivoqué con mi elección, cada dia me levanto con la alegría de saber que un puñadito de “hijos” (como asi les digo) vienen a mi y eso me hace sentir  como ya dije: que no me equivoqué en mi elección.